Estás exactamente donde necesitas estar.
Tu meditación está lista.
Toma una respiración profunda… este momento es para ti.
Encuentra un espacio tranquilo, coloca una mano sobre tu corazón… y permítete recibir.
Vuelve a esta meditación tantas veces como lo necesites.
Mientras más la practiques, más fácil será sentirte en calma, centrada y sostenida, sin importar lo que esté pasando afuera.